Hacer fotos de reportaje es una oportunidad para la improvisación.

Cuando -como yo- estás acostumbrado a hacer fotos de estudio, la luz es siempre una cuestión de centímetros arriba o abajo en busca de la precisión y el brillo perfecto.

Reportaje Fotográfico en Exteriores

Por contra, salir a una localización es estar abierto a encontrar soluciones -sobre la marcha-  a una luz que casi nunca es perfecta.

Por eso siempre me acompaño de unos cuantos flashes que me permitan recrear la mejor luz que imagino.

En muchas ocasiones, un solo flash en combinación con la luz ambiente del lugar es suficiente para transformar las cosas, permitiendo trabajar con agilidad y rapidez.

Así sucedió en este caso, para un reportaje en una pulpería de Gijón.

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Luz para pulpos

Lo más importante en este caso era resaltar la textura de los pulpos y hacer visible el humo de la cocción.

La luz en la cocina del local era mortecina, unos aburridos tubos fluorescentes.

Para conseguir nuestro objetivo y seguir el ritmo de los cocineros trabajando, mi ayudante se situó en el ángulo opuesto a cámara con el flash (con nido de abeja) en una pértiga. De esa manera teníamos siempre una luz de contra donde quiera que nos moviéramos.

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Acabo de incluir en la web un portfolio dedicado a reportajes relacionados con gastronomía.

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