Siempre tengo un encuentro -días antes- con la persona que voy a retratar. Quiero saber qué le gusta, cómo se imagina la sesión y que otras predilecciones tiene.
En el caso de Diego fue fácil. Él tenía las ideas muy claras y, aunque inicialmente íbamos a hacer el retrato en estudio, finalmente optamos por buscar un fondo natural muy sutil, desenfocado y suave, actuando más de decorado que de entorno, mezclando luz natural y artificial.